El dolor vivido reaparece, recuerdos que gritan torturando una vez más.
Sinceramente, estoy muy contenta, soy realmente feliz porque ya no tengo que hablarte o verte nunca más a no ser que yo quiera en algún momento, cosa que ahora mismo dudo, pero tal vez algún día cambie de opinión.
Sinceramente, estoy muy contenta, soy realmente feliz porque ya no tengo que hablarte o verte nunca más a no ser que yo quiera en algún momento, cosa que ahora mismo dudo, pero tal vez algún día cambie de opinión.
Fuente de la imagen: Laura.
¿Recuerdas esta fotografía? Te la hice yo, el día siguiente del día que fuimos por la tarde a los molinos, en el crepúsculo con Alejandro y Pepe, del Fotoclub Valencia, a donde los molinos, que volvimos muy muy tarde por la noche, ¿lo recuerdas. . .?
No lo sé. . .
Sí... Se guro que sí. . .
No podrías... ¿Cómo ibas a olvidar una aventura con tu querida hija? Esa a la que tanto quieres... Esa que tanto te importa. . .
- Papá, ¿por qué en verano nunca estamos juntos? ¿Por qué en verano siempre trabajas? Papá, ¿pasaremos algún verano todo entero juntos?
Esas palabras... las tengo clavadas en el cerebro, gravadas en el corazón a fuego. . . Jamás podré olvidarlas. . . Fue la primera y única vez que quise verte. . .
Triste inocencia...
Sin embargo, jamás olvidaré tampoco todo por lo que me has hecho pasar, el daño que me has hecho, lo poco que te he importado, lo indiferente que te ha sido mi dolor durante toda mi vida.
-Papá, me duele el tobillo.
-Aguanta un poco, hija.
[...] [...]
[...] [...]
-Papá, me duele mucho el tobillo...
-¡Joder, hija, qué pesadita eres!
¿Recuerdas eso? No... lo dudo...
Es del sábado aquel, día después de quitarme el tensoplast que llevé seis semanas inmovilizándome el tobillo izquierdo con un esguince de caballo, en que me estuviste haciendo andar toda, absolutamente, toda la tarde.
Tantos y tantos años, y nunca te he querido; tantos y tantos años y nunca he querido verte.
Decidiste ignorar mi súplica y enviarme un mail, mas sólo para decirme que respetabas mi decisión y recordarme por milésima vez que era tu cumpleaños y echarme en cara el "buen" regalo que fue...
Sin embargo, jamás olvidaré tampoco todo por lo que me has hecho pasar, el daño que me has hecho, lo poco que te he importado, lo indiferente que te ha sido mi dolor durante toda mi vida.
-Papá, me duele el tobillo.
-Aguanta un poco, hija.
[...] [...]
[...] [...]
-Papá, me duele mucho el tobillo...
-¡Joder, hija, qué pesadita eres!
¿Recuerdas eso? No... lo dudo...
Es del sábado aquel, día después de quitarme el tensoplast que llevé seis semanas inmovilizándome el tobillo izquierdo con un esguince de caballo, en que me estuviste haciendo andar toda, absolutamente, toda la tarde.
Tantos y tantos años, y nunca te he querido; tantos y tantos años y nunca he querido verte.
Decidiste ignorar mi súplica y enviarme un mail, mas sólo para decirme que respetabas mi decisión y recordarme por milésima vez que era tu cumpleaños y echarme en cara el "buen" regalo que fue...
Ahí me demostraste todo lo que decían de ti...
Tú no lo sabes, no sabes que lo sé, pero yo ya lo sé, ya sé por qué me
dicen que eres un hijo de puta y un cabronazo, ya sé por qué no has
formado parte de mí, ya sé por qué, para mí no eres nada.
Ojalá no me arrepienta nunca de lo que he conseguido hacer por fin, seguro que eso no ocurre, estoy segura.
Ojalá no vuelva a verte jamás.
Ojalá no vuelva a recordarte...
Fuente de la imagen: Jose.
Ojalá no me arrepienta nunca de lo que he conseguido hacer por fin, seguro que eso no ocurre, estoy segura.
Ojalá no vuelva a verte jamás.
Ojalá no vuelva a recordarte...

No hay comentarios:
Publicar un comentario